El espiritismo

El espiritismo es una doctrina filosófica que aparece en el siglo XIX de los libros de Allan Kardec, de hecho él fue quien creó esta palabra, que etimológicamente hablando significa: “Sistema para el estudio del espíritu” (Espirit:Espíritu, Ismo:Sistema). Trata la naturaleza, el origen y porvenir de los espíritus, así como también sus relaciones con el mundo corporal.

Desde épocas muy remotas la humanidad ha creído posible comunicarse con los espíritus de los muertos. El chamán de los pueblos primitivos de Asia y Oceanía afirmaba tener ese don. En la Grecia heroica se daba por cierto que los difuntos habitaban en el Hades y era posible entrar en contacto con ellos mediante ritos mágicos. En La Odisea, de Homero, el héroe llega al Hades y realiza un ritual según lo indicado por la hechicera Circe. De este modo, Odiseo logra hablar con el espíritu de su padre y con los de sus compañeros muertos en Troya.

Historia del espiritismo

 

Tanto en Oriente como en Occidente las religiones institucionalizadas y las creencias populares han reservado siempre un lugar importante a los espíritus de los muertos, a los que se venera y rinde culto con diversos rituales.

En la Edad Media se creyó que los espíritus regresaban en ocasiones al mundo de los vivos, y se multiplicaron los cuentos de fantasmas. En Hamlet, el dramaturgo isabelino William Shakespeare presenta el fantasma del rey asesinado demandando venganza al protagonista, su hijo. Ese tipo de aparición, que provocaba temor reverencial, estaba registrada en muchos relatos anteriores a la época de Shakespeare, pero no consta que hubiera una práctica propiamente espiritista para lograr la comunicación con los muertos.

El espiritismo en el siglo XIX

La creciente oleada de fenómenos mediúmnicos que se suscitaron en Norteamérica en el siglo XIX, extendió su conocimiento y práctica a los países Europeos en los cuales residía la cuna de los grandes y notables científicos, investigadores y literatos de la época.

Durante los nueve años que siguieron a los sucesos de Hydesville, reinó una gran confusión acerca de esas extrañas manifestaciones que movían las mesas y transmitían mensajes, ignorándose todo sobre su origen, su naturaleza y las condiciones en que producían. Correspondería a un pedagogo Francés, a un hombre culto y ponderado, abierto pero prudente, al profesor Hyppolyte Léon Denizard Rivail, el mérito de colocar las cosas en su sitio, mediante el estudio sistemático de los fenómenos, y, al explicar sus causas, derivar de allí todo un sistema filosófico de vastísimos horizontes y profundas consecuencia morales y sociales, del cual sería su fundador, sistematizador y codificador: el Espiritismo.

Fue en 1854 cuando Rivail entro en contacto con las manifestaciones de las llamadas “mesas giratorias”. Por lo que se deduce de sus propias palabras, el Profesor Rivail recibía con escepticismo aquella informaciones, si bien admitía la posibilidad de que se tratara de un fenómeno vinculado a las prácticas del magnetismo, área que él bien conocía con sus aspectos teóricos y experimentales, pues de ellos se había ocupado desde que contaba veinte años.

El espiritismo comienza con los diálogos que Kardec afirma haber establecido con lo que muchos investigadores en aquel tiempo creían que eran almas de las personas difuntas. Como educador con sólida formación humanística, una vez convencido del origen espiritual de los fenómenos que investigó, entre 1854 y 1856, Kardec buscó un modo de hacer de la supervivencia del alma humana y la comunicación con ella algo útil para la humanidad, en los campos ético y social. También pensó que las religiones no eran capaces de hacer mejores a los hombres en un sentido moral, debido a su fracaso como instituciones humanas. La ciencia, al mismo tiempo, había evolucionado y alcanzado prestigio como jamás en la historia, trayendo ventajas sin paralelo para los hombres. Ambos factores, contribuirían para aumentar la incredulidad en la espiritualidad humana en todos los niveles sociales de las sociedades europeas. Kardec vio en ello una tendencia social indeseable que debería ser vuelta por un nuevo paradigma para entender la realidad. Sus características principales serían:

* La promoción del diálogo entre las tres formas clásicas de conocimiento; (científico, filosófico y religioso) por orden de importancia a la hora de alcanzar un conocimiento más amplio y profundo de la realidad.

* Este nuevo paradigma debería proporcionar el acceso al conocimiento para toda la gente, en vez del modo hermético que los conocimientos filosóficos y científicos tenían en aquel tiempo.

* La relación humana con lo espiritual no necesitaría ninguna mediación institucional. Una espiritualidad natural sería bastante y más apropiada para la realización humana.

Esa propuesta derivó en la publicación en 1857 de El libro de los espíritus. Este volumen supone el comienzo del movimiento espiritista (o espírita) contemporáneo. En los años que siguen, Kardec publicó numerosos libros, como El Libro de los Mediums (1861), El Evangelio Según el Espiritismo (1864), El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo (1865) y Génesis, los Milagros y las Profecías según el Espiritismo (1868). En 1858 fundó la Revista Espírita, de la que fue director hasta 1869 (año de su muerte).

Mucha gente bien educada de Europa y los Estados Unidos gradualmente abrazó el espiritismo como una explicación lógica de la realidad, incluso temas relacionados con la transcendencia, como Dios y la vida futura. Miles de sociedades espiritistas fueron creadas en ambos continentes, y los principios espiritistas fueron tan diseminados que, en algunos países como España, la disciplina Espiritismo fue candidata a integrar lo programas regulares de “2ª Enseñanza y de las facultades de Filosofía y Letras y de Ciencias”. Sin embargo, con la ascensión de regímenes totalitarios en muchas naciones europeas, una represión fuerte ocurrió en el continente entero sobre el espiritista y muchos otros movimientos filosóficos, sociales y políticos. Las Guerras Mundiales, en la primera mitad del siglo 20 fueron el golpe final para el movimiento espiritista en la mayor parte de Europa.

El espiritismo en Brasil

El espíritismo logró ser divulgado prácticamente en toda Europa en el siglo XIX. Llegó a Brasil en 1865. Actualmente es el país que reúne el mayor número de espíritas en todo el mundo. La Federación Espírita Brasileña – entidad de ámbito nacional del Movimiento Espírita – asocia aproximadamente diez mil instituciones espíritas, distribuidas por todas las regiones del país. Actualmente posee 2,3 millones de espíritas, según el censo realizado en el año 2000 por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Según los datos del mismo censo, los espíritas son el tercer mayor grupo religioso del país, y el segmento social que tiene mayor renta y nivel de escolaridad. Los espíritas tienen su imagen fuertemente asociada a la práctica del bien y de la caridad. Ellos sostienen, en todos los estados brasileños, asilos, orfanatos, escuelas para personas carecientes, y otras instituciones de asistencia y promoción social. Allan Kardec, el codificador del Espiritismo, es una personalidad bastante conocida y respetada en el Brasil. De sus libros se han vendido ya más de 20 millones de ejemplares en todo el país. Si fuesen contabilizados los demás libros espíritas, el mercado editorial brasileño espírita sobrepasa los 4.000 títulos editados y más de 100 millones de ejemplares vendidos.

Una figura importante es Chico Xavier (1910-2002), reconocido por los espíritas como un gran médium y divulgador del Espiritismo en el Brasil y en el mundo; además de haber sido incluido en el Libro Guinness de Récords por poseer en su currículum mayor cantidad de libros escritos.

 

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