Experiencia real con tarotista y videncia en Carmen Camino

Videncia sobre una Experiencia real en el gabinete de Carmen Camino

Una de las motivaciones que nos animan a trabajar cada día ayudando a tantas personas como lo solicitan es la recompensa de su agradecimiento. Sabemos de nuestro ‘buen hacer’ porque un sin fin de las consultas se repiten a lo largo del tiempo. Así es, son muchas las personas que nos llaman de forma recurrente a lo largo del tiempo y ese es el síntoma más evidente de que han quedado conformes con algo más que los pronósticos que no solo yo, sino también el equipo que conforma mi gabinete, ofrecemos.

Personalmente, llevo más de treinta años dedicada en cuerpo y alma a la videncia y a la lectura del tarot y, un buen número de las personas que nos llaman, llevan haciéndolo desde hace décadas.

Por ello, puedo decir con satisfacción que, algunos de ellos, se han convertido en algo más que meros consultantes, ahora son amigos.

Tarot Carmen Camino
Tarot Carmen Camino

Kassandra, la videncia del porvenir, en todos los sentidos

Pero hoy no quiero hablar sobre mi persona, sino de una de las extraordinarias videntes que me acompañan.

Hoy quiero dedicar mi atención sobre Kassandra.

Aunque lo quiero hacer sin olvidarme del resto de videntes que componen el gabinete de Carmen Camino, mi gabinete. Me gustaría hablar de todos ellos, y no solo por una supuesta bondad equívoca de querer quedar bien con todos ellos. Me he propuesto hablar de todos y todas ellos; algo que haré sucesivamente en el blog. Me parece la mejor manera para que podáis conocerlos.

Solo que, en esta ocasión, se dan circunstancias especiales para que centre mi atención sobre Kassandra. Sigan leyendo y lo comprenderán.

Kassandra es aún muy joven. Lleva pocos años dedicada a tiempo completo a la lectura del tarot, sin embargo sus dotes en la videncia dejan perplejo a quienes la conocen. Sin duda, ha nacido con ese don tan inusual, tan difícil de encontrar.

Un vidente nace, pero también se hace, sobre todo con la madurez y el estudio, con la experiencia y con la sabiduría bien aplicada; y, sobre todo, con la seguridad cimentada por todo lo anterior. Algo que está haciendo Kassandra de forma concienzuda.

Son muchos los comentarios que nos llegan a través de la Web dándonos las gracias al acertar sobre lo que tanto os preocupa; pero lo que no suele ser tan habitual es que el número de mensajes los acapare una de nuestras tarotistas, en este caso, como pueden adivinar se trata de Kassandra

¿Aprobaré la oposición?

Todo el mundo busca ‘videntes buenos de verdad’, tal cual cuando adquirimos un producto, servicio o un bien y, máxime, si ese bien es preciado, necesario, deseado y querido. Todos buscamos experiencias con videntes y tarotistas que sean magníficos, que se muestren excelsos en sus vaticinios.

La pasada semana recibimos un mensaje diferente a los que nos llegan a través del correo electrónico o en el formulario de contacto de la Web. Y este es el motivo de que hoy os hable de Kassandra.

Lógicamente, para preservar la intimidad y privacidad de la persona que nos llamó, no daré sus datos personales. Solo diré que se trataba de una mujer que responde a las iniciales I.G.

I.G., estaba preparando oposiciones para acceder como funcionaria en un municipio, a la administración local, en España. Había realizado todas las pruebas de acceso y a falta de recibir los resultados del último examen, nos preguntaba si conseguiría la plaza que tanto ansiaba para encontrar la estabilidad laboral, además de ver compensados muchos meses de estudio, prácticamente un año completo en el que había dejado de lado su vida cotidiana para concentrarse en la preparación de cada prueba.

Fue Kassandra quien la atendió y quien tras conversar con ella, comenzó a tirar las cartas siguiendo su particular protocolo de trabajo.

Kassandra lo vio claro. Todos los arcanos que desplegó sobre la mesa, en conexión con I.G. indicaban un triunfo después del esfuerzo, una recompensa y un bienestar laboral y seguridad económica en un futuro próximo. Todo indicaba que I.G. conseguiría trabajo de forma inminente; y todo hacía suponer que ganaría la plaza como funcionaria.

Las cosas, a veces, no son como parecen a primera vista

Sin embargo, aproximadamente un par de semanas después I.G. volvió a contactar con nosotros. Por el tono de sus palabras, era sencillo saber que estaba abatida, sumida en una profunda depresión. Sí, había aprobado la oposición, pero de las tres plazas posibles, sus calificaciones la llevaban a ocupar el quinto lugar. Lejos de poder acceder al puesto.

En un principio, I.G. se mostró desalentada, pero en el devenir de la conversación, sus palabras se tornaron en un continuo reproche a Kassandra, diciendo que había alentado unas expectativas que lejos de cumplirse, la postraban en el desaliento.

Kassandra volvió a echar las cartas a I.G. y el mensaje que traían las láminas era el mismo. Aunque pareciera mentira, era así. Y, así, se lo transmitió.

I.G. interrumpió la conversación telefónica incrédula. No creía en las palabras de Kassandra que, en realidad, era la correa de transmisión, la portadora del mensaje, que las cartas del tarot enviaban a I.G. Sus palabras de despedidas fueron desabridas y de bastante enfado. Colgó.

Apenas una semana después, I.G. volvió a llamar a nuestro gabinete. Quería volver a hablar con Kassandra

I.G. se mostraba exultante. Decía que no lo podía creer. Que le parecía imposible, pero que era cierto. Acababa de recibir la comunicación formal. Acababa de ganar su plaza como funcionaria.

¿Cómo era aquello posible?… Dos personas que estaban por delante de sus calificaciones habían renunciado a la plaza. No sabía la razón extraordinaria que había provocado esa situación. Desconocía los detalles, quizá en un futuro sepa porqué, pero así se estaban sucediendo los acontecimientos.

La única esperanza que albergaba I.G. era que, con mucha suerte, podría ocupar una plaza de interinidad en la bolsa de empleo en un futuro (sin garantías) al haber aprobado los exámenes.

Pero no, la renuncia de las personas que la antecedían significaba que comenzaría a trabajar de forma inminente y como funcionaria.

Las palabras de elogio a Kassandra y las palabras pidiéndole perdón se atragantaban en la voz de I.G. Lamentó haber dudado de su vaticinio, aunque también decía que veía ‘normal’ haber tenido dudas ante la forma en que se habían desencadenado los hechos.

Kassandra sonrió. “Los vaticinios son los vaticinios. El tarot no engaña. Y la vida gira esquiva muchas veces. Lo que creemos que es: simplemente es una parte de lo que nuestros ojos ven. Y lo que vemos solo es una parte de la realidad que sabemos enfocar con nuestra mirada materialista. Estamos acostumbrados a eso”, le dijo.

La videncia exige experiencia

La enseñanza que obtuve de esta experiencia es que Kassandra se mantuvo firme en la convicción de lo que los arcanos del tarot decían. No dudó, ni por un segundo.

I.G., finalmente, tendrá estabilidad laboral tal cual le dijo Kassandra; que en realidad solo interpretó, como tarotista, el futuro que le deparaba, aunque todo indicara que estaba sucediendo lo contrario.

Me siento tranquila porque sé que mi legado tiene continuidad. No solo en la persona de Kassandra, sino también en el resto de videntes que, durante estos años, siguen a mi lado desarrollando una tarea encomiable. Creyendo en lo que hacen y ganando experiencia, cada día, para ofrecer un servicio de calidad extaordinaria.

A todos ellos, y a todos vosotros
Gracias. Gracias por confiar en nosotros, por dar sentido a nuestro trabajo y a nuestras vidas.
Carmen Camino.

Tarot Carmen Camino
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