Mensajes Tantra

Mensajes Tantra

 

Las culturas antiguas, que no compartían la separación moderna occidental entre lo sagrado y lo profano, siempre consideraron la sexualidad como un aspecto del gran misterio de la existencia. Por ello, pueden proporcionarnos aportaciones culturales claves.

La literatura hundú, escrita prácticamente en sáscrito, pero también en tamil y palí (la lengua de Buda), posee una rica tradición de tratados sobre sexualidad que fue descubierta en Occidente a partir de traducciones de los estudiosos en la lenguas Indoeuropeas. El texto más antiguo y mejor conocido es el Kama Sûtra, escrito por Vatsyasana entre el siglo IV y el VI. Desde el Kama Sûtra (el más antiguo conservado, pero no el primero que se escribió) hasta el Aranga Ranga, del siglo XVII, hay una serie de obras que, a partir de fuentes parecidas, adaptaron los conocimientos sobre la sexualidad y el amor a cada una de las épocas.

Entre ellos cabe destacar el Koka Shastra, escrito en el siglo XII por un poeta y trobador llamado Kokkoka de quien poco sabemos.

El hecho de que todos los manuscritos sánscritos sobre sexualidad veneren al clásico Vatsyasana y se basan en él, y la existencia de tantas versiones y traducciones de las mismas obras conducen, a menudo, a dudar de la originalidad de los textos. La lectura de estas obras nos conecta con la tradicción tántrica en la que el sexo tiene una dimensión religiosa y simbólica.

Los libros del Maestro Vatsyasana dedicaba a los masajes sensuales y a las posturas del amor se han desarrollado y reelaborado con más detalle para lograr un lenguaje más asequible.

En Occidente tenemos una visión demasiado limitada de la humanidad y, por tanto, también tenemos una visión limitada de la sexualidad. No podemos vivir como seres eróticos sin recuperar antes su la profundidad espiritual. La sexualidad nos ayuda a retomar contacto con esa profundidad; es la puerta de entrada a la dimensión espiritual.

Las verdades de la tradición tántrica hindú, se remontan a lejanos periodos de la historia humana, su época dorada fue en el 8.000 a.C.; en su aspecto más esencial no fue sino la mirada del hombre, maravillado frente al misterio de su existencia y asombrado frente al poder primordial de su naturaleza sexual.

El Tantra es un antiguo sistema de rituales y técnicas prácticas que emplean la capacidad creativa de la energía sexual para transportar al individuo a un estado superior de conciencia.

Casi todas las tradiciones religiosas miran con desconfianza y recelo ocultos el Tantra debido a que usa la unión sexual como vehículo de iluminación cósmica. Esto le ha llevado a permanecer escondido y mantener sus técnicas en secreto durante siglos. Las mentes calenturientas de estos detractores “religiosos” han hecho más daño que la propia Inquisición y su supuesta quema de brujas.

La transcendencia a través del sexo que hace posible el Tantra no hay que entenderla como una licencia para el desenfreno sexual y la lujuria ya que su práctica requiere gran disciplina. El Tantra transforma la lujuria en AMOR. Los métodos del Tantra usan la más poderosa de las energías de que disponemos, la energía sexual, para penetrar en los reinos espirituales. El dominio de la propia energía sexual es el primer paso para el dominio de la energía cósmica.

Coraje y disciplina son necesarios e imprescindibles para desarrollar una perspectiva tántrica de la sexualidad debido a las muchas fuerzas que tratan de inhibir las expresiones sexuales. La obsesiva idea occidental de suprimir el sexo crea neurosis, violencia y puritanismo, por tanto, perversiones sexuales ocultas, pedofilia, pedastría, incesto, infidelidad, inseguridad, autoestima por los suelos, etc …

El AMOR es la auténtica esencia del hombre. La civilización occidental ha prohibido la expresión del AMOR al condenar la sexualidad. El AMOR es energía sexual transformada. Para conocer la verdad elemental del AMOR, primero es necesario aceptar la divinidad del sexo y aprender a darle culto a través de los sentidos … A mayor aceptación de sexo, mayor libertad frente a él. La aceptación total y la entrega a las energías naturales encamina hacia más sublimes experiencias.
Éste es el mensaje del Tantra.

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