Mi videncia, ¿Cómo puedo ayudarte?

La videncia abarca, de manera algo confusa, un buen número de artes adivinatorias: astrología, numerología, percibir el futuro a través de los posos del café, leer el porvenir en los arcanos del tarot… todo ello lo utilizamos los videntes como herramientas e instrumentos con que valernos, con un único objetivo: ayudarte a encontrar el sentido a cuanto te acontece.

En este articulo voy a tratar de expresar cómo es mi videncia y cómo llevo décadas sirviéndome benéficamente de ella para poder ayudarte.

Te contaré los límites con que me encuentro, qué es la videncia sin soporte o en estado puro… Si quieres saber, adelante y sed bienvenidos…

ayuda con la videncia

Qué significa tener videncia

El término videncia no parece presentar demasiadas complicaciones desde el punto de vista semántico.

Su sentido es claro: la videncia es la capacidad de ver. Hasta ahí, correcto, pero: ¿de ver, qué; y cómo?

La videncia es la capacidad de percibir y comprender la esencia de las causas y sus efectos

Lógicamente, no todos los videntes somos iguales, ni nuestras clarividencias, son equiparables.

En términos generales, la videncia es la capacidad de percibir y comprender la esencia de las causas y sus efectos, pero existen multitud de formas de presentirlos.

Seguro que has escuchado en alguna ocasión que todos tenemos algo de videntes, que todos poseemos tal virtud, pero que, de alguna manera, queda oculta, parapetada detrás del resto de sentidos, identificados con lo material.

Incluso que, cuando vivimos en la más tierna infancia, ese sexto sentido está más presente, pero que con el paso de los años, se evapora como una noche oscura tras los rayos del sol en el claro amanecer.

Todo esto es tan cierto como cuando pensamos: “¡qué idea más extraña he tenido!”, ante un suceso que no sabemos explicar y que, en nuestra mente ha aparecido, unas veces en forma de presentimiento, otras en forma de sueño; y que achacamos a la casualidad o a la coincidencia.

La videncia es un auténtico don, no es una técnica, que se puede aprender

Esto es así, de alguna manera; es verdad que todos tenemos una sensibilidad que podemos dejar aflorar, aunque la videncia es un auténtico don, no es una técnica, que se puede aprender, que se pueda desarrollar de forma fácil o sencilla.

Por ello, se habla de la videncia en estado puro para aquellas personas que, como yo, tenemos la posibilidad de percibir, sin necesidad de soporte alguno y de forma activa o pasiva, acontecimientos extraordinarios para el común de los mortales.

En definitiva, sentir y percibir el futuro sin ambages, tal cual se presenta, saber qué ocurrirá en tu relación; si lograrás encontrar el trabajo que deseas, o averiguar si tu pareja es infiel, por citar algún ejemplo…

¿Tiene límites mi videncia?

Todos los seres humanos tenemos limitaciones. El hecho de tener el don de la videncia, ese sexto sentido que nos permite contemplar ciertos acontecimientos con antelación, no evita que podamos incurrir en errores que, por norma general, suelen tener una explicación.

Los límites de la videncia, al menos en mi caso, se suelen encontrar en la combinación espacio-tiempo sobre la que me solicitáis realizar un pronóstico o un vaticinio.

En contadas ocasiones, cuando me concentro en un hecho concreto sobre el que me inquirís, suelo ‘ver’ las fechas claras y nítidas, o tener una idea exacta del momento en que se va a producir.

Si esto ocurre, es por una razón colateral a la propia adivinación. Casual, me atrevería a decir.

Las imágenes que se recrean en mi mente, o a través de objetos, como pudieran ser las cartas del tarot, suelen aparecer de forma abstrusa, incomprensible en ese sentido.

Por desgracia, las respuestas de la videncia no nos permiten mirar el calendario y ver las fechas concretas.

Normalmente, necesito hacer un ejercicio intuitivo con el que ubicar en el tiempo esas imágenes esquivas que me dicen si tu destino será más o menos amable; por eso, tu ayuda es fundamental para aliviar esa carga para mi y que me arrebata un buen cúmulo de energías físicas.

Tu colaboración cuando hablemos, sea ante el tema que sea, es siempre fundamental para poner orden en el desconcierto que, en la mayor parte de las ocasiones, tengo que enfrentar para entender qué te ocurre y, más importante, qué te depara el destino.

Cómo voy a ayudarte con mi videncia

Ya te he dado la primera clave para saber cómo voy a ayudarte: tu colaboración. Mágica palabra.

Tras muchos años tratando de saber qué ocurre a las personas que acuden a mi, de escucharles poniendo todo mi empeño en responder a cada una de sus preguntas para determinar cómo será su porvenir, me he dado cuenta que, a la postre, se trata de un trabajo de equipo.

En realidad, lo percibí hace mucho tiempo, pero en el transcurso de los años me ha llevado a la conclusión inefable sobre este asunto.

Una vez que te siento cerca de mi, todo se hace más sencillo.

Recuerda algo importante, cuando me llames, hazlo en un momento de calma. Intenta alejar ansiedades que no conducen a ningún lugar seguro. Solo desde el sosiego es desde donde se encuentra la luz. Ya lo sabes.

Me encantará hablar contigo, conocerte. Al cabo, también es la única forma que he encontrado, en mi dilatada experiencia, de poder cumplir con la misión que la Providencia me entregó en forma de don, en forma de clarividencia.

Con amor,
Carmen Camino.

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